
Kurky, de Maison Francis Kurkdjian, reúne desde la salida frutas jugosas y dulces en torno al melocotón y la frambuesa. El fondo asocia después una vainilla cálida con un almizcle envolvente y empolvado.
El melocotón, dulce y aterciopelado, ocupa la salida junto a la frambuesa, agridulce y suave: la redondez dulce de una contrasta con la viveza ácida de la otra.
Una nota afrutada, que evoca la fruta y el melocotón, marca el corazón de la composición.
La vainilla, especiada y cálida, convive con el almizcle, amaderado y cálido, en el fondo: ambos se encuentran en esa misma calidez.