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A*Men Kryptomint

Una versión menta de la fragancia Mugler A*Men. Creado en 1996, A*Men fue el primer perfume masculino de Thierry Mugler. Materializando a un héroe contemporáneo, a la vez intemporal, actual y futurista, este sedujo muy rápido a los grandes niños apasionados, igual que el creador, por el universo de los cómics, historietas típicas de la América de los años cincuenta.

Salido en 2017, A*Men Kryptomint es el nuevo héroe de Thierry Mugler. Con A*Men, salido en 1996, la marca Mugler arrastró hacia un mundo cósmico y único. Desde entonces, Thierry Mugler continúa con su impulso. A*Men Kryptomint cuenta la leyenda de un hombre con poderes mágicos. La palabra «kryptomint» alude a los poderes del héroe Superman. En efecto, la kryptonita es la materia que trastoca los poderes de Superman, y que, según su color, puede resultar mortal. Procedente del planeta Krypton, la kryptonita provoca en los humanos una energía sobrenatural.

Jacques Huclier despliega sus poderes mágicos de perfumista para A*Men Kryptomint

En 1987, Jacques Huclier se gradúa en la prestigiosa escuela de perfumería ISIPCA. En 1990, entra en Quest (convertida después en Givaudan), y obtendrá el «grado» de perfumista sénior en 2007. Tras entrevistar recientemente a Jacques Huclier, un periodista afirma que Jacques describe lo que hace como algo entre lo de un artista y lo de un artesano, que cuando se forma la idea inicial de un perfume, asume humildemente el papel de artista, y que refinar la idea y perfeccionar la fórmula requiere la competencia y el saber hacer de un artesano altamente cualificado. Asimismo, cuando se le pregunta cuál es su materia prima preferida, Jacques Huclier explica que el sándalo australiano debería estar en todos los perfumes, que el sándalo australiano da un amaderado agradable, que es el latido del corazón de Australia. A Jacques Huclier se deben grandes éxitos como A*Men de Thierry Mugler, Ricci Ricci de Nina Ricci o también Guess Dare Men de Guess.

La menta poivrada, la estrella del perfume A*Men Kryptomint

A*Men Kryptomint es una fragancia entre mito y realidad. La composición comienza por la frescura intensa de la menta poivrada. Nacida en Oriente Medio, la menta poivrada procede de un híbrido entre dos especies de menta, a saber, la menta acuática y la hierbabuena. La menta poivrada debe su nombre a su olor, que es, por supuesto, muy intensamente picante. La menta es una planta vivaz que mide entre 40 y 60 cm de altura. Las hojas son ovaladas y recortadas en forma de dientes de sierra, de un color verde oscuro. Es en el siglo XVIII cuando la menta poivrada se hace célebre en Europa. Se utiliza entonces por sus numerosas virtudes terapéuticas. En perfumería, la esencia de menta poivrada se obtiene por destilación al vapor de agua de las hojas recién florecidas. Ofrece tonalidades a la vez muy frescas, herbáceas y picantes.

Después, el corazón de A*Men Kryptomint se carga de geranio, que aporta aquí su lado floral y verde. Originario de Sudáfrica, el geranio forma parte de las plantas vivaces que adornan los balcones. En 1672, el geranio se trae de Sudáfrica a los Países Bajos. En el siglo XVIII, se encontrarán geranios en numerosos jardines europeos. En perfumería, el geranio desprende tonalidades a la vez florales, especiadas, mentoladas y rosadas. Viril y sensual, el fondo de A*Men Kryptomint está compuesto de pachulí y haba tonka. En cuanto al frasco, retoma los principales códigos de su predecesor. Se tiñe, no obstante, para la ocasión, de azul mentolado, con su célebre estrella de color verde.