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Fleur de Portofino

Fleur de Portofino, de Tom Ford, se abre con cítricos acidulados asociados a una faceta verde y terrosa. El corazón floral cede paso a un fondo cálido, animal y ambarado.

Bergamota y naranja, ambas dulces y frescas, ocupan la salida junto a la hoja de violeta, verde y terrosa: los cítricos comparten una misma frescura dulce que el verdor de la hoja de violeta viene a contradecir.

El jazmín, cálido y dulce, el azahar, ceroso, dulce y verde, y la magnolia, verde y avainillada, reúnen el corazón. El azahar comparte el dulzor con el jazmín y el verdor con la magnolia, cuando el jazmín y la magnolia no comparten ningún descriptor.

La vainilla, dulce y especiada, el ládano, ambarado y ahumado, y la civeta, animal y salvaje, componen el fondo. El calor atraviesa las tres materias, desde el dulzor de la vainilla hasta la nota animal de la civeta.