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Chloé

Un nuevo aliento para el perfume Chloé Chloé es una empresa que fue creada en 1952 por una parisina de origen egipcio. Se trata de una casa de lujo que siempre ha sido sinónimo de una profunda feminidad. Así, Chloé supo seducir al Tout-Paris con su romanticismo a la vez delicado e impertinente. Si su primer perfume vio la luz en 1975 en forma de un perfume floral, Chloé se retiró después de la perfumería durante muchos años.

La marca Chloé confeccionó un primer perfume en 1975. Sin embargo, durante muchos años, este fue el único comercializado por la firma. Hubo que esperar hasta 2008 para ver aparecer a su digno sucesor y para que, por fin, las ventas de perfumería de Chloé despegaran. Llevando simplemente el nombre de la casa Chloé, este perfume femenino es una esencia floral y vegetal muy refrescante. Símbolo de alegría y espontaneidad, debe su existencia a dos perfumistas de renombre, a saber, Michel Almairac y Amandine Marie. Pero ¿qué decir de su frasco? Muy couture, contemporáneo y depurado, es una magnífica pieza que tener desde ya en el cuarto de baño.

De la couture a la perfumería, solo hay un paso

Inicialmente, la casa Chloé es una marca de prêt-à-porter de lujo, fundada en 1952 por Gaby Aghion. Dirigida a mujeres elegantes y refinadas, Chloé sedujo rápidamente el corazón de las mujeres más célebres del planeta, como Jackie Kennedy, Maria Callas o Brigitte Bardot. Pues bien, al confeccionar su perfume homónimo, la marca Chloé tenía como propósito preservar la filosofía de su firma y ofrecer una perfecta coherencia entre su sector de costura y su universo perfumado. Esto se percibe, además, hasta en el frasco de Chloé. En efecto, este muestra una elegancia poco común. Glamuroso y lujoso, es un guiño indiscutible a la sección de costura de Chloé. Su cristal plisado hace eco al motivo de plisado solar de una manga de blusa Chloé. Asimismo, una pequeña cinta de color beis viene a completar el cuello de este frasco. Perfectamente anudada a mano, se muestra justo debajo de su tapa y amplifica la delicada feminidad de esta imagen.

El frasco de Chloé, un estilo muy geométrico y depurado

Además de estos dos elementos, el frasco de Chloé conserva un estilo relativamente depurado. Concebido por el diseñador Patrick Veillet, es un clásico atemporal, alianza de clasicismo y modernidad. Más concretamente, se trata de un imponente cuadrado de cristal, tan delicado como robusto. Su forma geométrica se contrarresta con la presencia de un tapón ovalado. Este elemento transparente viene a suavizar el diseño de este frasco, aportando algunas curvas a sus líneas, mayoritariamente muy rigurosas. Cabe señalar también que el frasco de Chloé está vestido con una placa de metal plateada en su parte superior. Realizada de manera artesanal, esta lleva el nombre de la firma, grabado finamente en sus paredes. Asimismo, esta placa metalizada combina perfectamente con su vaporizador.
Desde su lanzamiento, el perfume de Chloé ya ha sido reinterpretado en varias ocasiones. Pues bien, según su declinación, su color cambia. Mientras es beis para su Eau de Parfum, se vuelve marfil en su edición Eau de Toilette, o gris profundo para su Eau de Parfum Intense. Existe también en diferentes formatos. Así, cada uno es libre de optar por un vaporizador del perfume Chloé en una capacidad de 30, 50, 75 o 125 ml.