
Chance: una audacia redonda para un perfume dedicado a Mademoiselle Chanel. Gabrielle Chanel siempre creyó en su buena estrella, en su suerte. Aficionada a los símbolos y a los amuletos, la célebre Coco es la base de inspiración de este magnífico perfume, chispeante y vivaz, de Chanel Chance.
Es costumbre decir que la suerte favorece a los audaces. Dicho de otro modo, para tener suerte hay que saber crear oportunidades. Ahora bien, Gabrielle Chanel creía íntimamente en la suerte. Llevaba constantemente encima numerosos amuletos y era bastante supersticiosa. Hay que reconocer que le funcionó. Para Gabrielle Chanel, la verdadera suerte es la que uno sabe crearse, la que uno provoca y la que logra aprovechar. Para rendir homenaje a esta creadora fuera de serie, guiñando además un ojo a la suerte, la casa Chanel decidió confeccionar en 2002 un perfume que lleva ese nombre. Muy distinto de los demás perfumes de Chanel, es también un rotundo éxito, como si la suerte le hubiera sonreído. Esta es nuestra opinión sobre esta fragancia y las razones del entusiasmo de las mujeres hacia ella.
La opinión de Olfastory
Chance, un torbellino de flores vibrante
El perfume Chance de Chanel debe su existencia a Jacques Polge, perfumista anterior de la casa, que dio muestra de un dominio inigualado. Aquí imaginó el torbellino de la suerte en su forma olfativa. El resultado es un perfume vibrante y vivo como la vida misma. Chance de Chanel es una esencia floral, sinónimo de movimiento, felicidad y fantasía. Con numerosos relieves, es como una mujer imprevisible, que nunca se conforma con lo ya conseguido. En esta composición, las flores se entremezclan con otros ingredientes más frescos, así como con otras materias primas más especiadas. En ciertos momentos, Chance de Chanel se revela incluso gourmand. Debe, pues, su acierto a su profunda diversidad. Al maridar jazmín y jacinto en su corazón, se muestra muy refinado. A esto, Chanel añade absoluto de iris, más empolvado, pero igualmente elegante. La cidra viene entonces a refrescar el conjunto, mezclándose con bayas rosas. Un velo ambarado y amaderado dibuja finalmente su estela, combinando vetiver, pachulí y almizcles blancos. Al maridar tales ingredientes, Chanel evoca todas las facetas de la personalidad femenina, dirigiéndose a todas las mujeres. Se trata, pues, de un primer elemento contundente para explicar el vivo interés que despierta en ellas.
La silueta tierna y redondeada de Chance de Chanel
Por otra parte, si Chance de Chanel supo suscitar interés desde su aparición, también se debe a su frasco. En efecto, a diferencia de la mayoría de los estuches de Chanel, cuya forma es muy cuadrada y geométrica, se trata de un círculo. Perfectamente atemporal, es garantía de suavidad y pureza. Además, debe su existencia a una verdadera leyenda de la casa Chanel: Jacques Helleu, director artístico de la firma, llegado en 1956 a las oficinas de Chanel, de las que saldría en 2007, apenas una semana antes de su fallecimiento. Símbolo de la elegancia, parece haber puesto todo su saber hacer en este diseño, cuyo cristal está simplemente ceñido con metal plateado, como para contener la desbordante energía encerrada en este estuche de cristal.