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Black Opium Neon

Black Opium Neon: La nueva creación de Yves Saint Laurent. Yves Saint-Laurent era un personaje de personalidad muy singular. Detrás de su apariencia tímida e introvertida, ocultaba en realidad un espíritu muy creativo y tempestuoso. Y es precisamente esta doble faceta la que siempre procuró poner de relieve en sus creaciones.

En 1977, el modisto Yves Saint-Laurent creaba un perfume que se convertiría en una leyenda: Opium. Destinado a una mujer algo displicente, pero siempre chic y elegante, tenía una connotación ilícita, como una promesa última de tentación. Después, en 2014, Yves Saint-Laurent decidió reinventarlo, dando así vida a Black Opium. Una vez más, la historia se repite y Yves Saint-Laurent presenta su nueva esencia: Black Opium Neon. Presentado en un frasco más alargado que antes, tan vanguardista como moderno, este perfume se describe como una fragancia oriental y avainillada. Entonces, ¿qué tal si conocemos más de su composición?

La pitaya como arranque afrutado

Black Opium Neon es un perfume sorprendente, que parece llevar en sí toda la audacia y la creatividad del modisto Yves Saint-Laurent. Prueba de ello son sus notas de salida, dominadas por un ingrediente muy poco utilizado en perfumería: la pitaya, conocida también como fruta del dragón. Célebre por su pulpa comestible y su textura cercana a la del kiwi, la pitaya posee numerosas cualidades nutritivas. Su aspecto nos transporta en un segundo al otro extremo del mundo y no se parece a ninguna otra fruta que pueda encontrarse en Francia. Prueba de ello es que la pitaya se cultiva principalmente en Vietnam. Su color atractivo resulta tan seductor como sus sabores o su aroma. Aquí, la pitaya se mezcla con un olor a café, ingrediente emblemático de la saga Black Opium. El conjunto confiere al nuevo Black Opium Neon un aliento afrutado fascinante e intrigante.

El azahar para iluminar el corazón de Black Opium Neon

Black Opium Neon... con semejante nombre, el perfume de Yves Saint-Laurent no podía ser sino luminoso y deslumbrante. Entonces, ¿de dónde le viene tal luminosidad? Para iluminar su fragancia, Yves Saint-Laurent ha optado por integrar azahar en su corazón. Ingrediente típicamente mediterráneo, esta materia prima procede esencialmente de Marruecos y Túnez. Aquí despliega su aroma floral, verde y empolvado. Infinitamente femenino, el azahar aporta a Black Opium Neon un efecto menos oscuro que antes y mucho más radiante.

El café, hilo conductor de Black Opium Neon de Yves Saint-Laurent

Por último, aunque se trate ciertamente de un perfume inédito, Black Opium Neon no olvida sus orígenes. Prueba de ello es que retoma el ingrediente principal del anterior Black Opium: el café. Nos revela así todo el ímpetu y el carácter indomable de quien lleva esta fragancia. Entre dulzura luminiscente y oscuridad, Black Opium Neon es tan vibrante como un trago de cafeína. Nos golpea de lleno en el día a día y tiene el don de agitar los sentidos. Su amargor se suaviza con el azahar y la pitaya. Black Opium Neon ofrece un equilibrio perfecto, revelador de todo el saber hacer de la marca Yves Saint-Laurent en materia de perfumería. No se dejen engañar por la aparente ternura de esta mujer: quien lleva Black Opium Neon posee, sin duda, un carácter fuerte.