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Quiscual

El quiscual, liana ornamental trepadora también conocida como liana de Rangún, es una planta cuyas flores se abren al final del día y desprenden un perfume discreto. En perfumería no existe un extracto habitual procedente de esta flor, y la nota se reconstituye por completo por el perfumista. Su perfil floral blanco, con matices de miel y ligeramente especiado, se emplea en los florales blancos y los acordes exóticos.

El quiscual, flor exótica reconstituida con matices de miel

El quiscual es una liana trepadora ornamental, conocida como liana de Rangún, cuyas flores tubulares se abren al final del día y difunden un perfume delicado. A pesar de este olor perceptible, esta planta no es objeto de una extracción perfumística habitual, y no se dispone de ningún absoluto ni aceite esencial de quiscual en la paleta habitual del perfumista. La nota es, por tanto, una reconstrucción olfativa por completo.

Los perfumistas se inspiran en el carácter floral blanco y ligeramente melifluo de la flor para construir una nota que evoca el exotismo tropical y la dulzura floral del atardecer. Unas facetas ligeramente especiadas enriquecen la composición, recordando la complejidad aromática de las floras tropicales y confiriendo a la nota una identidad distinta dentro de los florales blancos.

Esta nota reconstituida se integra en las composiciones florales blancas, donde aporta una dimensión exótica y una dulzura melosa que la distinguen de los florales más clásicos. Dialoga de forma natural con notas de jazmín, de nardo o de flores tropicales, enriqueciendo los ramilletes florales con un toque de lejanía y misterio.

En los acordes exóticos, el quiscual reconstituido contribuye a evocar paisajes florales lejanos, asociando calidez, dulzura y una ligera especia. Puede combinarse con maderas exóticas, resinas dulces o almizcles florales para crear composiciones envolventes y evocadoras, ancladas en una estética floral oriental y luminosa.

Los perfumes con la nota Quiscual