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Castaña

La castaña es una nota de reconstrucción en perfumería, ya que el fruto del castaño no proporciona un extracto habitual utilizable en composición. Los perfumistas se inspiran en la evocación sensorial del fruto, especialmente asado o cocido, para crear una nota gourmand de acentos harinosos, dulces, ligeramente amaderados y lácteos. Se integra de forma natural en las familias gourmand otoñales y en los acordes amaderados dulces, aportando calidez y redondez.

La castaña, nota gourmand otoñal reconstituida

El castaño es un árbol cuyo fruto, la castaña, se asocia a sensaciones gustativas y olfativas profundas, en particular las del fruto asado o cocido en agua. Sin embargo, este fruto no es objeto de una extracción perfumística habitual, y ningún absoluto ni aceite esencial de castaña está disponible en la paleta habitual del perfumista. La nota de castaña es, por tanto, enteramente una reconstrucción olfativa.

Los perfumistas buscan restituir la evocación del fruto caliente, harinoso y ligeramente dulce, combinando materias con facetas lácteas, notas amaderadas dulces y matices ligeramente tostados. El conjunto pretende convocar la memoria sensorial de la castaña asada, con su dulzura harinosa característica y su calidez reconfortante.

Esta nota se inscribe de forma natural en las composiciones gourmand de carácter otoñal, donde acompaña a acordes de maderas dulces, vainilla o notas especiadas ligeras. Su redondez harinosa y su discreción hacen de ella un ingrediente de fondo apreciado por aportar profundidad sin recargar la composición.

La castaña reconstituida dialoga con facilidad con notas de maderas secas, haba tonka o almizcles dulces, creando acordes cálidos y envolventes. También puede asociarse con facetas ahumadas ligeras para reforzar la evocación del fruto asado, anclando la composición en una atmósfera de estación fría y dulzura interior.

Los perfumes con la nota Castaña