Ir al contenido

Lanvin

Existen marcas que ya no se pueden disociar de nuestro patrimonio francés, de tanto que han marcado la historia de nuestro país y han contribuido a afianzar su imagen prestigiosa en todo el mundo. Tal es el caso de la casa Lanvin. Esta marca francesa cumplió 125 años de existencia en 2014. Repaso de su historia y de sus más bellas creaciones…

Los perfumes de Lanvin

Floral

Lanvin

Rumeur

Magnolia · Aldehídos

Lanvin, marca parisina emblemática

La historia de la casa Lanvin nos sumerge en el corazón de París, en 1889. En efecto, esta nació cuando la torre Eiffel misma apenas emergía del suelo. Lanvin debe su existencia a Jeanne Lanvin, creadora que abrió su primera boutique en la rue du Faubourg Saint-Honoré, una dirección hoy convertida en mítica y que sigue siendo la sede social de la empresa. Esta se instaló en dicho lugar como modista y comenzó confeccionando ropa infantil inspirándose en su hija Marguerite. Después, Lanvin evolucionó poco a poco hacia el universo de la moda femenina. Fue entonces en 1909 cuando Jeanne Lanvin adoptó verdaderamente el estatus de casa de costura al entrar en el sindicato de la costura. Hubo que esperar, sin embargo, a los años veinte para ver un desarrollo considerable de esta firma. En esa época, Lanvin ya contaba con 1200 empleados, ocupando tres edificios en París y siete sucursales en el mundo. Fue entonces cuando esta empresa en crecimiento decidió ampliar su sector de actividad. En un primer momento, Lanvin elaboró una gama deportiva, en 1923. Después, fue en 1924 cuando decidió adentrarse en la perfumería, antes de crear lencería, en 1926.

Las suntuosas fragancias de Lanvin

El primer perfume de Lanvin fue elaborado por el nariz André Fraysse. Llevaba entonces sobriamente el nombre de la firma. Después, fue seguido por uno de los mejores perfumes del siglo pasado, Arpège, creado en 1927 con motivo de los 30 años de Marguerite, hija querida de Jeanne Lanvin. Su nombre, por su parte, se inspiró en el amor de la creadora por la música. Le siguió entonces todo un florilegio de fragancias prestigiosas como Scandal, Rumeur o Prétexte, hasta la muerte de Jeanne Lanvin, en 1946, cuando tenía 79 años. Marguerite asumió después la dirección de la casa hasta su muerte en 1958. Le siguieron numerosas creaciones olfativas como la de Crescendo en 1964, Monsieur Lanvin, en 1966, Vetyver Lanvin en 1971, Cardomone en 1983, Lanvin Homme en 1987 u Oxygène en 2000. Fue entonces cuando llegó el talentoso Albert Elbaz al frente de la dirección artística de Lanvin. Este se incorporó a la empresa en octubre de 2001, cuando Lanvin había sido adquirida por el grupo L'Oréal. Su talento contribuyó a renovar considerablemente la imagen de la firma. Además, tampoco omitió rendir homenaje a la creadora de la marca, Jeanne Lanvin, en un perfume epónimo creado en 2008.

Actualmente, el éxito de Lanvin es tal que las creaciones de la firma se disputan en todo el planeta. Esta cuenta con más de 400 puntos de venta en todo el mundo, de los cuales más de una treintena son boutiques con su propio nombre. Además, el escaparate de Lanvin situado en la rue du Faubourg Saint-Honoré de París sigue maravillando perpetuamente a los transeúntes.