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Castelbajac

La perfumería es un sector complejo que combina a la vez la química y la creatividad. En efecto, para elaborar fragancias, ser un buen científico no basta. Hay que ser, ante todo, un artista. En este sentido, la marca Castelbajac parece tener todas las bazas para lograr hacerse un lugar en este universo. En efecto, esta firma atípica asocia desde hace más de 40 años el mundo de la moda con el del arte. Hoy, Castelbajac despliega su saber hacer creativo tanto en el ámbito de la costura como en el de la perfumería. Ahora bien, es innegable que existe una perfecta continuidad entre estos dos universos creativos.

Los perfumes de Castelbajac

La transversalidad entre el arte y la moda

Jean-Charles de Castelbajac es un personaje inimitable y audaz. Fue el primero, a partir de los años 70, en integrar el arte en nuestros armarios. En efecto, tuvo la buena idea de mezclar las más célebres obras de arte con prendas de vestir. Creó así una especie de transversalidad entre dos universos, sin embargo, bien distintos. Mezcla la pintura, el diseño, la moda y, a veces, incluso el teatro y el cine con una soltura desconcertante. Castelbajac es una firma que tiene un gusto innato por los cruces y los encuentros de géneros. Esto confiere así un aspecto muy contemporáneo a las creaciones de la firma. Siempre por delante de su tiempo, Castelbajac ya ha firmado numerosas colaboraciones sorprendentes con artistas como Robert Combas, Ben, Loulou Picasso, Gérard Garouste o incluso Hervé Di Rosa. Esto ha permitido a la firma desarrollar una relación muy particular con las jóvenes generaciones. Castelbajac nos arrastra así a una moda muy «arty», bien alejada de los estándares convencionales. A Castelbajac le gusta decir que es una marca perteneciente a la «Happy Culture».

El desvío según Castelbajac

Además de este amor loco por el arte en general, Jean-Charles de Castelbajac es también un enamorado del desvío. Además, es ahí donde reside su sello distintivo. El creador se dio a conocer, en particular, transformando una antigua manta de su internado para convertirla en abrigo. Desde ese día, no se cansa de dar una segunda vida a los objetos. Cose así sus vestidos en telas enceradas o en mantas. Del mismo modo, Jean-Charles de Castelbajac no duda en ensamblar varias piezas de costura para hacer con ellas prendas oversize. Se sirve así de varios jerséis para confeccionar ponchos. Con él, nada se pierde. ¡Todo se recicla! En este sentido, Castelbajac se ancla plenamente en la tendencia actual. Esta marca fuera de lo común, de espíritu muy innovador, es sinónimo de renovación perpetua. Castelbajac es, en cierto modo, el artista más contemporáneo de nuestra costura actual. Solo queda ver si sus talentos se despliegan igualmente en el sector de la perfumería…