Floral
Cacharel
La maison de couture Cacharel fue creada en 1962 por Jean Bousquet. Concebida como una alternativa decidida a la alta costura, Cacharel propuso suaves prendas de prêt-à-porter en las que la flor del liberty fue reina durante años. Verdadero símbolo de romanticismo, cuando Cacharel se lanzó a la perfumería fue para crear una fragancia floral y ligera que fuera de la mano de las delicadas flores de su liberty. Con «Anaïs Anaïs», perfume mítico de las jóvenes dulces y románticas, Cacharel entró en sus vidas para crearles perfumes a la medida de sus deseos...
Los perfumes de Cacharel
Floral
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Oriental
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CítricaLa célebre casa del liberty lleva a las jóvenes en un torbellino romántico
Sinónimo de ensueños románticos de jóvenes, la marca Cacharel marcó con su presencia los años setenta y ochenta inundando el mercado de las mujeres jóvenes de bonitos estampados liberty. Verdadera firma de la marca, el liberty, convertido en un imprescindible de la moda, fue el origen de un perfume igual de imprescindible: «Anaïs Anaïs».
En la época del lanzamiento del bonito perfume floral-verde, las jóvenes apenas se sentían concernidas por la perfumería, tanto no correspondían las fragancias propuestas a sus gustos. Ahora bien, Cacharel está particularmente vinculada a ese público femenino joven, por lo que fue lógico que la primerísima fragancia de la maison de couture les fuera dedicada.
«Anaïs Anaïs», lanzado en 1978, no fue en un principio un gran éxito comercial; fue con el paso de los años cuando se convirtió en un bestseller de la perfumería, siendo el primer perfume destinado a las jóvenes en busca de una feminidad a la vez inocente y sensual. De la fragancia de notas de flores blancas y empolvadas coronada de potencias amaderadas al frasco de opalina, todos los ingredientes están reunidos para trastocar los códigos del género. «Anaïs Anaïs» conquistó de forma rotunda el corazón de las jóvenes al tiempo que abría una brecha en un mercado hasta entonces inaccesible.
De «Anaïs Anaïs» a «Amor Amor», la joven Cacharel se convierte en mujer
Reforzada por el formidable éxito de «Anaïs Anaïs», la marca Cacharel continuó su hermoso ascenso en el mundo de la perfumería lanzando en 1987 el ídolo de los jóvenes, «Loulou».
Efectivamente, la joven de «Anaïs Anaïs» ha crecido y busca tanto seducir como sorprender, así que se le propondrá un perfume misterioso y sorprendente, el bello «Loulou», un perfume floral empolvado de acentos orientales pronunciados como una mezcla de pureza y sensualidad. «Loulou» se convierte a su vez en el icono de una generación perfumada que pronuncia sin descanso «Loulou, soy yo».
En 1994, la joven Cacharel se vuelve esta vez de forma plena y asumida totalmente glamurosa y totalmente seductora gracias al floral-afrutado «Eden», que propondrá una delicada mezcla de flores cálidas y sensuales (como el ylang-ylang o el azahar) asociadas a notas de mandarina chispeantes y notas verdes fugaces.
En 1998, Cacharel propone un dulce perfume de pureza y serenidad bajo el nombre evocador de «Noa». Como la perla nacarada de su frasco, «Noa» se posará en el cuello de las jóvenes en busca de ramilletes florales de dulzura embriagadora... Es de nuevo un nuevo éxito.
Después, con el nuevo milenio llegará el tiempo del «Perfume del amor» o «Amor Amor», un precioso y chispeante afrutado ambarado destinado a jóvenes apasionadas y un tanto gourmand. También ahí Cacharel marca con su firma un perfume que será durante una década más un clásico que se declinará en múltiples versiones.
Una cosa es segura: Cacharel tiene el increíble talento de inscribirse, con sus prendas o sus fragancias, en el espíritu de la época. Al proponer fragancias sorprendentes y siempre ligeramente adelantadas a las tendencias, Cacharel firma desde hace varias décadas grandes perfumes que se convierten en grandes clásicos. Así, cabe pensar razonablemente que el más reciente de la casa en 2012, «Catch me», sabrá seducir con sus contrastes entre notas florales-afrutadas tiernas y notas sensuales y glamurosas a un amplio público femenino.