Floral
Annick Goutal
Aunque el universo del lujo esté hoy muy compartimentado, a menudo guiado por los dictados del marketing vigente, algunas firmas escapan a este fenómeno, resistiendo cueste lo que cueste y mostrando una audacia a toda prueba. Tal es el caso de la marca Annick Goutal.
Los perfumes de Annick Goutal
FloralLa historia trágica de Annick Goutal
En origen, Annick Goutal comenzó su vida artística con una carrera profesional de pianista. Esta apasionada del arte en general permaneció largos años en el universo de la música antes de abandonar su oficio para convertirse en modelo en Londres. Después, algunos años más tarde, para ayudar a una amiga que lanzaba una gama de cremas perfumadas para el cuerpo, se trasladó a Grasse, ciudad mediterránea situada no lejos de Niza y considerada la capital mundial de la perfumería. Quedó entonces fascinada por el universo de los perfumes y decidió aprender allí el oficio de perfumista. Más que una simple pasión naciente, el dominio de los olores resultó ser para ella un verdadero don. En 1981, Annick Goutal regresó a París, donde presentó su primera creación perfumada en colaboración con Henri Sorsona. Algunos de sus primeros perfumes, como Eau d'Hadrien, obtuvieron un éxito inmenso. No obstante, en general, Annick Goutal es una marca destinada a una clientela entendida. En efecto, no sigue las tendencias y firma su propio estilo. Después, en 1985, la marca Annick Goutal fue adquirida por el grupo Taittinger, lo que ofreció a la firma los medios para desarrollarse a escala internacional. Annick Goutal se convirtió así rápidamente en una estrella al otro lado del Atlántico. Sin embargo, este camino sembrado de estrellas se ensombreció a causa de la enfermedad. Annick Goutal falleció en agosto de 1999 a causa de un cáncer.
La continuación de la aventura de Annick Goutal
Tras el fallecimiento de Annick Goutal, la firma fue retomada por su hija, Camille. Esta última no provenía, sin embargo, del universo de la perfumería. Apasionada de la fotografía, no tuvo el valor de dejar apagarse el patrimonio de su madre. Así, fue formada por Isabelle Doyen, quien la introdujo en el oficio de nariz. Desde comienzos de los años 2000, Camille Goutal se esfuerza así por perpetuar el legado de la marca familiar. Ella declara transformar sus emociones en perfumes, y que cada creación simboliza un momento de felicidad, un sentimiento, un recuerdo poderoso ligado al instante vivido o a un ser querido. Así ha dado vida a fragancias con nombres como Mandragore, Songes o Matin d'Orage, esencias siempre muy poéticas. Hoy, desde 2011, los perfumes Annick Goutal han sido adquiridos por el grupo coreano Amore Pacific, que posee numerosísimas marcas de lujo en Asia, entre ellas la emblemática Lolita Lempicka. Annick Goutal es una firma sinónimo de ultrafeminidad. Además, la reanudación de la marca por parte de Camille Goutal ha logrado dar un segundo aliento a esta última. Como explica Élisabeth de Feydeau, especialista e historiadora de la perfumería, Camille no es su madre y, junto con Isabelle, ha sabido avanzar, permanecer fiel sin caer en la repetición ni en el culto al recuerdo. Annick se reconocería en sus creaciones.