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Fresca

El dihidromircenol: el nacimiento de esta nueva ola de frescor

Por supuesto, como amantes de las fragancias con composiciones naturales de materias primas vegetales, resulta a veces difícil aceptar que esta ola pura y fresca que ondula en el cuello proviene de una molécula de síntesis.
Sin embargo, el trabajo de los químicos en lo que respecta a las moléculas olfativas de síntesis ha transformado considerablemente la perfumería y los aromas actuales. Además de que estas investigaciones permiten evitar el uso de materias primas animales (el ámbar gris o el almizcle), permiten elaborar nuevas combinaciones olfativas para seguir seduciendo a una clientela en constante búsqueda de novedades, pero también de sorpresas.
El dihidromircenol, molécula en el origen de la faceta nueva frescura, es por tanto un puro producto de laboratorio. Sin embargo, las fragancias delicadas y afrutadas producidas gracias a esta onda incisiva y contundente de frescores acuáticos nacieron del talento de los grandes perfumistas. Combinada con notas cítricas, la nueva frescura aportará a partir de 1988 un gran soplo de novedad en la perfumería...

La «nueva frescura»: perfumes masculinos, pero también femeninos

En 1988, un perfume marcará un giro decisivo en la historia del dihidromircenol. Utilizada por Davidoff en el famoso Cool Water, la molécula se convertirá en mucho más que un agente olfativo con buen olor a «limpio». Mezclado con notas mentoladas, almizcle y el célebre amaderado de cedro, el dihidromircenol da nombre a una faceta completamente nueva: la «nueva frescura». La composición innovadora es efervescente y estimulante, y marcará los inicios de la onda helada que invadirá poco a poco los perfumes masculinos.
Los perfumistas dedicados al público masculino, conscientes de esta pequeña revolución, se servirán de la nota nueva frescura para combinarla con la mayoría de los perfumes de notas cítricas aromáticas y luego con notas verdes, como los acordes fougère. La llegada de CK One de Calvin Klein en 1994 abrirá estas notas de frescura a un público femenino completamente nuevo, a la espera de ligereza y de una nueva modernidad...

Hoy en día, la necesidad de ofrecer declinaciones estivales de los perfumes clásicos ha impulsado la faceta nueva frescura como una fragancia, aunque sintética, indispensable en la composición de un perfume moderno y estimulante. La nueva frescura se asocia inmediatamente con la vitalidad y el dinamismo del hombre deportista y moderno, pero también de la mujer contemporánea y activa del siglo XXI. Esta brisa de nueva frescura recorre absolutamente todos los perfumes en una nota de salida potente y efervescente, muy aérea, para hacer resaltar mejor las notas de fondo y de corazón...