Floral
Almizclada
Los orígenes del almizcle fueron… animales…
Hace varios siglos, los indígenas descubrieron que las glándulas odoríferas de una especie de ciervo almizclero producían un aroma embriagador y afrodisíaco en el momento de su celo: el almizcle. Fascinado por este olor, Alejandro Magno trajo esta fragancia desde China. El almizcle gozó durante décadas de gran éxito en Europa, pero causó la pérdida masiva de estos pequeños ciervos. Efectivamente, tras siglos de explotación de este almizcle animal, la WWF protegió por fin a los ciervos almizcleros (en 1979) prohibiendo la venta de la preciada sustancia. Fueron entonces los productos de síntesis los que tomaron el relevo para ofrecer a nuestras narices ese aroma animal y amaderado tan particular.
Ya en 1926, Lavoslav Ruzicka logró crear la versión sintética del almizcle para poder producirlo en masa: la muscona. Hoy en día las principales reproducciones sintéticas del almizcle se encuentran bajo la denominación de almizcle blanco, en particular los almizcles macrocíclicos. Existe una multitud de almizcles blancos (los almizcles macrocíclicos) y cada uno produce una nota perfumada diferente y fácilmente reconocible.
No obstante, cabe señalar que perdura una forma natural de producción del almizcle. Gracias a las semillas de ambreta o a la raíz de ciertas angélicas, es posible obtener fragancias ligeramente almizcladas que recuerdan al olor animal original.
Las notas almizcladas en la perfumería
Hoy en día es el almizcle blanco el que se utiliza en la gran mayoría de los perfumes, ya que tiene la ventaja innegable de fijar las notas perfumadas más volátiles y de aportar suavidad y carácter gourmand. Entre las numerosas declinaciones o facetas de las notas almizcladas de síntesis, las principales utilizadas en los perfumes favoritos son la exaltólida de tendencia afrutada, la ambretólida más empolvada, la muscenona algodonosa, la habanólida de aromas amaderados. Utilizados tanto para la fabricación de perfumes como para la de productos del hogar, se ha vuelto mucho más raro encontrar un producto que no los contenga. Afortunadamente, algunos grandes perfumistas siguen empleando el almizcle blanco por su rareza, mucho más que por sus virtudes fijadoras. El «neomusc» puro constituye para algunas grandes casas una firma de prestigio, como para Cerruti 1881 con Edition Blanche, Clinique con Aromatics in White o incluso en el célebre Flower by Kenzo.
Sin embargo, si bien los hombres han preferido la versión natural y no animal del almizcle (el almizcle de ambreta) durante décadas, ellos también empiezan a interesarse por la suavidad del almizcle blanco…
En efecto, durante años el almizcle «verdadero» o almizcle de ambreta fue claramente preferido por la clientela masculina en perfumes muy «masculinos» como Pour un Homme de Caron en 1934 o, más recientemente, en Drakkar Noir en 1982.
Hoy en día los perfumistas emplean de buen grado, para sus gamas masculinas, almizcles blancos que aportan suavidad y refinamiento para hombres más tiernos, aunque sin dejar de ser viriles, por supuesto. Para la mujer, el almizcle blanco, desplegado en sus numerosas facetas, sigue seduciendo tanto por su suavidad como por sus delicados aromas afrutados o dulces. Así, para hombres o para mujeres, la ternura y la voluptuosidad de las notas almizcladas blancas seguirán perfumando durante mucho tiempo los frascos más hermosos.
«Almizclada» como familia secundaria
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