
Infusión
Técnica de fabricación
¿Qué es la infusión?
En perfumería, la técnica de la infusión consiste en dejar reposar flores o plantas en un líquido hirviendo. Este método es comparable al de una infusión de té. La idea es entonces extraer los aromas de un vegetal disolviéndolos en un líquido inicialmente calentado que después se deja enfriar. Esta operación se opone a la decocción, en la que el líquido se mantiene en ebullición. Sin embargo, si la elaboración de un té solo requiere el uso de agua, en perfumería el método es muy distinto. El disolvente utilizado no es necesariamente agua. Puede tratarse de aceite o de alcohol. Esta técnica resulta ser particularmente costosa y está destinada a la extracción de elementos olfativos de materias secas como la vaina de vainilla. Esta última se pone en contacto con un líquido disolvente y se coloca en una cuba que se lleva a ebullición. La mezcla se enfría después y se mantiene así durante un periodo mínimo de seis meses. Como puede comprenderse, la infusión resulta ser una técnica que requiere paciencia además de un gran espacio de almacenamiento, de ahí su elevado coste. Por ello, se trata de un saber hacer hoy muy poco utilizado.
Las plantas adecuadas para la infusión
Bajo su extrema sencillez, la infusión sigue siendo una técnica que conviene dominar bien para que resulte eficaz. Además, no todas las plantas son adecuadas para infusionar. Es necesario que la parte odorífera de la planta sea lo bastante frágil para liberar su identidad en contacto con la sustancia calentada. Por lo general, la mayoría de los tallos y las hojas, así como las flores, son perfectamente adecuados para la infusión, lo que no siempre ocurre con algunas raíces odoríferas o materiales más sólidos como las cortezas. En conjunto, la infusión es adecuada para las plantas ricas en sustancias volátiles, sutiles y aromáticas. Además, la decocción no puede utilizarse en este tipo de vegetales, ya que una temperatura demasiado alta durante demasiado tiempo destruiría sus componentes olorosos.
En la actualidad, la infusión se reserva más a los aficionados a las infusiones que a los fabricantes de perfumes. No obstante, esta técnica forma innegablemente parte de nuestro patrimonio y constituye uno de los saberes más antiguos del sector olfativo. Habiendo aparecido en la Antigüedad, ha logrado perdurar hasta nuestra época moderna y constituye, en este sentido, un excelente testimonio de los inicios de la perfumería tal como la conocemos hoy.